Sesión de fotos en Trama Vip

Sesión de fotos en Trama Vip

Hace unos días fuimos a Trama VIP a grabar el vídeo del local para nuestra página y aprovechamos para hacer unas fotos boudoir a Estefanía y a unas amigas suyas.

Aunque el local acababa de abrir a primera hora de la tarde ya había un grupo de dos hombres y una mujer tomando una copa en uno de los sillones de la zona del bar. En la barra tomaban una cerveza un hombre solo y una mujer sola, cada uno en una punta de la barra.

Lo primero es lo primero y después de hacer un breve recorrido por las instalaciones nos pusimos a grabar. Trama es un local pequeño y acogedor, ideal para quedar con alguna pareja amiga y pasar un buen rato tranquilamente.

Grabamos el bar, el pasillo, la zona de sillones, una de los reservados y el cuarto oscuro.

Cuando terminamos la grabación, Lorena y yo comenzamos a preparar la sesión de fotos en uno de los reservados mientras las chicas se ponían ropa sexy. Colocamos la iluminación y sacamos algunos complementos, entre ellos unas máscaras venecianas que nos dejó la propietaria del local.

Cuando tuvimos todo listo salimos al pasillo donde Estefanía, Iván y Jesús charlaban con el grupo de 3 personas que estaba antes en el bar tomando algo. Según nos dijeron, eran un matrimonio y un amigo de la infancia de él e iban a pasar un buen rato en el reservado de enfrente.

En eso aparecieron Zaragoza y París, las dos amigas de Estefanía vestidas únicamente con preciosos picardías de los que vendemos en nuestra sección de lencería ( https://tsex.es/categoria-producto/lenceria/ ). Uno en color negro mate y otro en color morado oscuro con partes mate y otras brillantes.

Todos los que estábamos en el pasillo coincidimos en expresar lo bellísimas que estaban las dos y lo muchísimo que les favorecían las prendas elegidas.

Comenzamos la sesión con París, una mujer joven y guapa, de piel morena, con una bella sonrisa, tatuajes, un piercing en el labio inferior y el pelo teñido de colores. Al comienzo estaba un poco nerviosa y rígida, se notaba que nunca había posado como modelo. Pero según le iba dando instrucciones y consejos se fue relajando y comenzó a sacar su lado más sexy.

Unos minutos después de empezar la sesión comenzamos a oír unos gemidos de mujer que iban al compás de los golpes de dos cuerpos chocando uno contra otro una y otra vez. Era evidentemente que el trío ya se había puesto en marcha.

Estábamos empezando a disfrutar de la sesión cuando Estefanía nos dijo que fuéramos terminando. Hice una última tirada de fotos, con París a cuatro patas, en plan fierecilla, mostrando su generoso escote y viendo su culo reflejado en el espejo.

Estefanía me llamó y me dijo “tienes que hace una foto a este precioso culo, mira”.

En la sala de enfrente, junto a la puerta, estaba de pie y de espaldas a nosotros la mujer del trío, vestida únicamente con unas bragas y unos botines de tacón.

Cuando me acerqué, el marido, que estaba completamente vestido, me dijo “puedes hacer las fotos que quieras mientras no se vea el tatuaje y luego me las envíes”. Acerqué la iluminación y comencé a hacer las primeras fotos mientras ella movía el culo provocativamente. Fue muy rápido y había poco espacio, pero pude sacar alguna foto interesante.

Continuamos la sesión con Zaragoza, una interesante y atractiva mujer madura, rubia, delgada, de piel blanca y más tímida que París. Igual que antes, después de unos consejos las poses poco a poco iban siendo más interesantes, más sugerentes.

Y como antes, unos minutos después de empezar la sesión volvimos a oír los gemidos de la mujer del culo que fotografié un poco antes, acompañados de los golpes de dos cuerpos al chocar. Zaragoza me dijo un poco ruborizada: “Antes han dejado la puerta un poco abierta y se podía ver perfectamente cómo lo hacían”.

Me hubiera encantado haber seguido hablando del tema, pero teníamos poco tiempo para hacer las fotos y continuamos con la sesión.

Cuando terminamos salí al pasillo a descansar un poco. La sala de enfrente tenía la puerta cerrada y no se oía nada. En eso salió Lorena del vestuario con un picardías rojo transparente. Se le clareaban perfectamente los pechos y el tanga también rojo que llevaba debajo. Hizo un giro para que todos disfrutáramos de la preciosa prenda y de su cuerpazo, y entre risas y silbidos de aprobación nos metimos al reservado.

Lorena, con algo más de experiencia en estos asuntos, se tumbó directamente sobre el colchón mostrando sus curvas provocativamente, cambiando de pose y disfrutando del momento en cada foto. Pero con mi mujer estuve muy poco tiempo.

Cambiamos de escenario rápidamente. Montamos la iluminación en la zona de sofás para hacer unas fotos conjuntas a Zaragoza, con un picardías rosa fucsia, y a París, con uno en color azul turquesa.

Senté a las dos juntas en un taburete, una detrás de otra. Tuve que animarlas un poco para que se juntaran sin miedo, se apoyaran una en la otra, se tocaran… A partir de ahí surgieron la complicidad entre ellas, las risas y unas fotos preciosas.

El tiempo se nos echaba encima. Teníamos que recoger. Pero Estefanía trajo a la mujer del trío con un picardías rojo de encaje transparente, con solo sus braguitas debajo.

Para no perder tiempo la pedí que se sentara en el mismo taburete donde acaba de hacer las fotos a las amigas de Estefanía.

Comenzó a posar un poco de lado, con las piernas cruzadas, mostrando claramente una de sus bonitas piernas. Después la pedí que se pusiera más de frente a mi y así lo hizo, abriéndose totalmente de piernas y apoyando sus manos en la punta del taburete para tapar las bragas que se clareaban mientras mostraba su generoso escote. Miraba a un lado, a otro, a la cámara… Para cambiar un poco la pedí que se bajara un poco uno de los anchos tirantes del picardías. Primero dejó caer uno de ellos, lentamente. Luego cogió el otro tirante y también lo dejó caer, quedando sus pechos al aire. Hizo un par de poses provocativas, muy sugerentes, y ahí acabó la sesión de fotos con la misteriosa mujer del trío.

Para acabar hice en tiempo récord unas fotos a Estefanía, que se vistió con otro picardías de color rojo sobre unas medias de rejilla negras.

Recogimos todo y bajamos al bar a tomar algo entre nuevos clientes que habían ido llegando mientras hacíamos las fotos.

Después del refrigerio, unos nos tuvimos que ir y otros se pudieron quedar.

Seguro que Estefanía tiene que contaros algo al respecto de eso (Ella se quedó) jajajajaja

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