El erotismo de Carlos III

El erotismo de Carlos III

Creemos que lo estamos inventando todo, pero nada más lejos de la realidad. 

En pleno siglo XVIII, los padres del futuro Rey de España, Carlos III, le escribieron una carta para saber si su matrimonio con la joven esposa elegida (de 13 años) se había consumado.

Carlos III no dudó en contestar a la extraña demanda de Felipe V e Isabel de Farnesio, que, no dudó en contestar que, para preservar su salud se contentaba con realizar el acto solo una o dos veces entre el día y la noche para «no acabar derrengado».

Así lo explica en un documento que se conserva hoy en el Archivo Histórico Nacional y revela algo más que secretos de alcoba. Os transcribimos el documento tan cual se conserva:

«Para obedecer a las órdenes de VV.MM. contaré aquí como transcurrió todo. El día en que me reuní con ella en Portella, me puse primero con ella en la silla de postas donde hablamos amorosamente, hasta que llegamos a Fondi. Allí cenamos en nuestra misma silla y luego proseguimos nuestro viaje sosteniendo la misma conversación y llegamos a Gaeta algo tarde. Entre el tiempo que necesitó para desnudarse y despeinarse llegó la hora de la cena y no pude hacer nada, a pesar de que tenía muchas ganas. Nos acostamos a las nueve y temblábamos los dos pero empezamos a besarnos y enseguida estuve listo y empecé y al cabo de un cuarto de hora la rompí, y en esta ocasión no pudimos derramar ninguno de los dos; más tarde, a las tres de la mañana, volví a empezar y derramamos los dos al mismo tiempo y desde entonces hemos seguido así, dos veces por noche, excepto aquella noche en que debíamos venir aquí, que como tuvimos que levantarnos a las cuatro de la mañana sólo pude hacerlo una vez y aseguro a VV.MM. que hubiese podido y podría hacerlo muchas más veces pero que me aguanto por las razones que VV.MM. me dieron y diré también a VV.MM. que siempre derramamos al mismo tiempo porque el uno espera al otro».

Esta actividad sexual en la vida marital del futuro rey y su esposa María Amalia no hizo que la vida de ella fuera muy longeva, aunque también tuvieron que ver los trece partos, la pena por la muerte de sus hijos (solo 7 llegaron a adultos) , una mala caída del caballo y su gran afición por el tabaco contribuyeron al deterioro de su salud con solo 35 años. Falleciendo solo un año después de que Carlos III fuera coronado Rey de España. 

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